lunes, 13 de marzo de 2017

Reseña: Rojo y oro - Iria G. Parente y Selene M. Pascual

Título: Rojo y oro
Autoras: Iria G. Parente y Selene M. Pascual
Editorial: Alfaguara
Formato: Tapa blanda
Páginas: 446
ISBN:9788420485171  

Precio: 16,95€

Escuchad mortales, 
la historia de un dios que no quería vivir, 
de una amazona obligada a matar
y de su libertad para siempre robada.
Aguardad y temed el despertar del caos:
cuando Eris abra los ojos,
la venganza al fin llegará.

Orión está cansado de ser el esclavo de Hera desde que su madre, la dios del Caos, fue condenada por su ambición. Hera le ha tratado siempre más como un criado que como el dios que es. Y quiere que eso acabe.
Asteria está cansada de luchar. Desde que el pueblo de las amazonas fue arrastrado hace años, ella y sus hermanas viven esclavizadas y obligadas a servir al Emperador de Élada como gladiadoras. Y quiere que eso acabe.
El mundo de Orión es dorado como solo puede serlo la grandeza de los dioses; el mundo de Asteria es rojo como solo puede serlo la sangre que derrama cada día.
Ambos buscan venganza hacia quienes los encadenaron en esos mundos.
Ambos buscan liberta, y harán lo que sea necesario para conseguirla.


Hace mucho ya que pasó por mis manos una novela de Iria y Selene, porque si bien he seguido su trayectoria y comprado sus novelas, por unas o por otras éstas se han quedado en las estantería. Con Pétalos de papel, novela que por desgracia no encontraréis en físico (y que rezo a los dioses las autores continúen en algún momento de sus me imagino apretadas agendas) su forma de narrar me enamoró, con Rojo y oro lo han vuelto a conseguir.
Nos situamos en la Grecia Antigua, Eris, diosa del Caos ha sembrado la discordia tanto en el Mundo Superior como en el Mundo Medio, y por ello es castigada y todos sus hijos con ella. Bueno, todos no, todos menos el más pequeño y "menos peligroso" de sus hijos, Orión, dios de la Vida, al que Hera decide cuidar. La dios hace de todo menos ésto y convierte la vida de Orión en una pesadilla de la que quiera escapar, con ayuda de su madre.
Asteria, por otro lado, es una amazona a la que la han obligado a luchas sin descanso, prometiéndola la liberación de una hermana por cada pelea ganada. Aun así clama venganza, y no descansará hasta ver la cabeza del emperador rodando por la arena, como tantos otros luchadores han perecido bajo su espada.
Rojo y oro se encuentra dividida en, algo ya usual por las autoras según tengo entendido, los diferentes personajes que la conforman. Por un lado tenemos las partes de Orión, nuestra personaje masculino y por el otro las de Asteria, el personaje femenino. Aun así, contamos con un tercer narrador, que nos va relatando en formato de cantos a los dioses inicialmente y prosa después, los puntos más álgidos y en los que más referencias a los habitantes del Mundo Superior encontramos. Todo un canto (valga la redundancia) a los autores clásicos.
Asteria y Orión son unos personajes que empiezan con unas personalidades muy marcadas, perfectamente definidas, y muy similares entre ellos aun perteneciendo a mundos diferentes. Y ambos dan una evolución digna de alabar a medida que vas leyendo. Sientes como poco a poco van encajando, van creciendo juntos y hacen que el amor que crece entre ellos (no sé si a esto se le puede considerar spoiler) sea una de las mejores historias de amor que he leído en literatura juvenil.
Seguimos de forma continuada a estos dos personajes y a otros muchos, pues nunca podemos olvidar que esto es mitología clásica y que los dios, precisamente monogamos, no eran. La labor de documentación que ha habido detrás de ésto es abismal. Hay pocas cosas modificadas en cuanto a la mitología "original", pero éstas son las necesarias para desarrollar la historia. Además, nos encontramos con nombres más que conocidos de la mitología en los de las hermanas de Asteria: Aracne, Helena... Esto me ha hecho sacar una sonrisa bobalicona pues es un muy bonito guiño. Podían haber sido otros nombres, pero esos están perfectamente escogidos y dotan a la novela de otro toque más a añadir a la magia que desprende.
No hace falto que adore la prosa de las autoras, pues todos lo hacen ya. Creo que no conozco absolutamente a nadie que no quede maravillado con su forma de escribir. Pero yo quiero añadir aquí algo que me ha sorprendido al leer Rojo y oro. Y si, me he encontrado una prosa similar pero mucho más pulida a la que me encontré en Pétalos de papel, pero en el caso de Rojo y oro me ha dado la sensación, y esto para mí es un gran punto a favor para ellas, pero grande grande, de tener a las autoras leyéndome la novela. No es broma. A medida que iba leyendo, me las he imaginado sentadas delante de mí, leyendo las hazañas de Asteria y Orión, atrapándome como lo hacían los cuentos que me leía mi abuela antes de irme a dormir.
No puedo terminar la reseña sin alabar las ilustraciones que llenan sus páginas. Creo que Rojo y oro no habría sido lo mismo sin ellas. Y ahora es cuando alzo mi grito a los dioses para que saquen una novela gráfica, o más ilustraciones de los personajes, necesito más.
PD: Veo que no soy la única en adorar la mitología clásica, pero en darse cuenta que estos dioses se tenían más en cuanto a ellos mismos que a los mortales por los que continuaban con vida a través de sus creencias. Un hurra a Iria y Selene por traernos la cara oscura y ruin de los dioses.







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